México mejora su respuesta ante desastres naturales: Sismos impulan nuevos esfuerzos para enfrentar catástrofes
![El Hotel Regis de la Ciudad de México quedó reducido a escombros durante el sismo de magnitud 8.1 en septiembre de 1985. [AGENCE FRANCE-PRESSE]](/images/shared/images/2010/07/01/p62-photo01AP.jpg)
El Hotel Regis de la Ciudad de México quedó reducido a escombros durante el sismo de magnitud 8.1 en septiembre de 1985. [AGENCE FRANCE-PRESSE]
El terremoto de magnitud 7.2 que sacudió la península de Baja California en México el 4 de abril del 2010, es el más reciente en una lista de desastres naturales que golpearon las Américas este año. Un sismo de magnitud 7.0 devastó Haití el 12 de enero, y uno de magnitud 8.8 golpeó la zona central de Chile el 27 de febrero.
Los desastres naturales no son infrecuentes en México. A menudo los países de Latinoamérica y el Caribe se ven afligidos por huracanes, erupciones volcánicas, sismos, sequías e inundaciones.
En noviembre del 2007, una semana de fuertes lluvias causó el desborde de ríos y las peores inundaciones de los últimos 50 años en el estado de Tabasco en el Golfo de México, reportó CNN. El 80 por ciento del área quedó sumergida bajo el agua. El desastre vino después de una serie de tormentas e inundaciones en Yucatán en agosto, Veracruz y Tamaulipas en septiembre, y Chiapas en octubre y noviembre. Las inundaciones sobrecargaron seriamente los recursos del Gobierno mexicano a nivel nacional y estatal, así como los de la Cruz Roja Mexicana y de organizaciones no gubernamentales (ONG) locales. Se cortó el agua, el transporte y muchos otros servicios públicos en la capital de Tabasco, Villahermosa, reportó CBS News.
Se estima que se inundaron 700,000 hogares. Miles de personas huyeron, y muchas otras se aferraron a sus techos esperando ser rescatados. El Presidente Felipe Calderón señaló en un discurso televisado que la situación era extraordinariamente grave y añadió que éste fue “uno de los peores desastres naturales en la historia del país”. Dado que afectó a más de 1 millón de personas, el desastre natural se consideró el mayor en la historia mexicana reciente, conforme al estudio del 2008 titulado “Desastres naturales en Latinoamérica y el Caribe: Interacciones nacionales, regionales e internacionales” del Grupo de Políticas Humanitarias (HPG) del Instituto de Desarrollo de Ultramar.
Solicitud de ayuda adicional
A pesar de sufrir diversos desastres, el Gobierno de México no solicitó formalmente asistencia internacional desde el terremoto de magnitud 8.1 que devastó la Ciudad de México en 1985. El manejo de desastres es motivo de orgullo para el sistema de respuesta ante emergencias del país. La ayuda internacional sólo se utilizó para complementar la labor nacional, señala el estudio del HPG.
El 4 de noviembre del 2007, el Ministerio de Relaciones Exteriores formalmente solicitó asistencia para complementar las movilizaciones nacionales ya implantadas por el Gobierno, y los sectores público y privado. Sin embargo, la llegada de las Naciones Unidas y de las principales ONG complicó el trabajo conjunto porque el Gobierno carecía de experiencia reciente en situaciones similares. Todos los participantes tuvieron que aprender a trabajar juntos bajo una inmensa presión y en un corto lapso de tiempo.
Geografía propensa a los desastres
Gran parte de la vulnerabilidad de México a los desastres se debe a su ubicación geográfica directamente encima de fallas tectónicas importantes. Pero se cree que gran parte de la inundación fue debida al calentamiento global y a la radical forma en que éste afecta las tendencias climáticas normales de la temporada y los ciclos de tormentas tropicales anuales, indica el estudio de HPG. Otro factor que empeoró la situación es la realidad socioeconómica de México y Latinoamérica en general.
México está situado sobre tres placas tectónicas. El país se encuentra en el borde sureño de la Placa Norteamericana. Junto a ella está la Placa de Cocos, la cual afecta a la costa sur de México. Bajo la costa occidental del país está la Placa del Pacífico. La colisión de todas estas placas ha creado docenas de volcanes en México, especialmente en una región llamada Franja Volcánica Trans-Mexicana que define la frontera de Norteamérica y Centroamérica, explica el estudio “Vulnerabilidad socioeconómica a los desastres naturales en México”. El estudio del 2007 fue escrito por Sergio O. Saldaña-Zorrilla de la Unidad de Evaluación de Desastres en México de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas.
Científicos señalan que los fenómenos climáticos como El Niño, ciclo que ocurre cuando las temperaturas superficiales en el Pacífico tropical varían en al menos medio grado centígrado en cualquier dirección, son catalizadores de ciertos desastres naturales. La ubicación de México entre el océano Pacífico norte, el Golfo de México y los trópicos convierte los desastres naturales en una realidad del país. México a menudo es blanco de huracanes. La mayoría sucede a lo largo de la costa caribeña del país, aunque no es raro que haya tormentas en el Pacífico.
Cada vez hay más sequías en todo el país, indica el informe Saldaña-Zorrilla. En algunas regiones del norte se intensifica la desertificación, y los científicos señalan que en los últimos tres años aumentó la frecuencia y el costo económico de los desastres naturales para el país.
Algunas áreas de México no han sufrido actividad sísmica en 80 años, informa el Centro Nacional de Prevención de Desastres del país. Sin embargo, México es uno de los lugares del mundo de mayor actividad sísmica. Cada año se registran más de 90 temblores de magnitud superior a 4 grados en la escala de Richter, señaló Televisa. La encuesta de riesgos naturales del 2000 efectuada por el Banco Mundial, el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados y Guy Carpenter & Co., prevé en México un sismo de magnitud 6.5 o mayor cada dos años, uno de magnitud 7 o mayor aproximadamente cada 10 años y uno de magnitud 8 aproximadamente cada 33 años.
El terremoto de 1985 fue el más intenso jamás registrado en el país. Si bien el epicentro estaba a 400 kilómetros de la capital, este terremoto se considera la peor tragedia en la historia de la Ciudad de México, señaló Televisa. Sacudió los estados de Chiapas, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Los daños fueron descomunales. El total oficial fue de 6,000 muertos y 10,000 heridos, pero los informes no oficiales estiman que hubo más de 10,000 muertos y más de 30,000 víctimas, reportó Televisa. Más de 50,000 familias perdieron sus hogares el 19 de septiembre de 1985 tras el sismo que duró dos minutos. El terremoto generó una energía equivalente a 1,114 bombas atómicas, informa el Servicio Sismológico Nacional de México.
México estaba mal preparado para el terremoto de 1985, pues carecía de un sistema de alerta temprana. El estudio de Saldaña-Zorrilla señala que la falta de preparación y respuesta generó un sentimiento colectivo de abandono entre los mexicanos y obligó a los ciudadanos a emprender por sí solos las operaciones de rescate, limpieza y ayuda a damnificados. “En 1985 el Gobierno de la ciudad no estaba preparado para responder ante un terremoto importante y se vio totalmente abrumado”, señaló César Buenrostro, Director de Obras Públicas de la Ciudad de México, en un reportaje de la publicación The Christian Science Monitor después que un sismo menor golpeara la ciudad en enero del 2004.
Preparación evoluciona en un cuarto de siglo
El sismo de 1985 fue una importante llamada de aviso. Produjo un cambio fundamental en la manera en que México respondió a posteriores desastres naturales, con campañas masivas enfocadas en educar a empleados gubernamentales, municipales y al público en general. Poco después del desastre se creó el Sistema Nacional de Protección Civil, parte de la Secretaría de Gobernación de México. En la década posterior, el Sistema Nacional de Protección Civil se convirtió en una importante institución gubernamental, con 16 comités de protección civil. En la actualidad, el sistema es un recurso bien organizado de esfuerzos integrados de preparación frente a los desastres naturales, reporta su página electrónica. Su misión es prevenir daños, y prestar ayuda y asistencia para la recuperación durante desastres a través de programas y actividades coordinados por el Gobierno.
La Ciudad de México instaló su Sistema de Alerta Sísmica con sensores capaces de detectar sismos de magnitud superior a 6 grados, reportó Televisa. La ciudad también invirtió millones de dólares en reforzar estructuras históricas en toda la ciudad, además de implementar códigos estrictos de construcción y medidas de protección contra sismos para las construcciones nuevas, indicó The Christian Science Monitor. La ciudad efectúa simulacros de terremotos a lo largo del año para socorristas como policías, bomberos y personal médico. Los operadores de trenes subterráneos y de la red eléctrica, así como otros trabajadores municipales, utilizan listas de comprobación tan pronto se sienta una actividad sísmica. Los trabajadores están capacitados para reparar daños inmediatamente, incluso si fallan las telecomunicaciones y no puedan localizar a sus superiores.
Televisa reportó que los simulacros en escuelas y edificios públicos han contribuido a aumentar la seguridad civil y la labor de protección.
México confía en sus Fuerzas Armadas para planear y responder ante desastres de gran envergadura. Desde las inundaciones del 2007, los gobiernos estatales han demostrado un marcado interés en estrategias de prevención de desastres, indica el estudio del HPG. La sede de la Cruz Roja en la Ciudad de México recibió apoyo técnico y financiero para desarrollar un Centro de Operaciones para Desastres destinado a mejorar la coordinación de la labor de asistencia, indica el estudio del HPG.
En el 2008, el gobierno estatal de Tabasco pidió al gobierno federal que financiará una misión para explorar las causas y la extensión del daño de las inundaciones del 2007. La misión fue coordinada por el Centro Nacional para la Prevención de Desastres del Gobierno, junto con la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, y con la cooperación de otras agencias de la ONU, como la Dirección de Prevención de Crisis y Recuperación, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos, la Organización para la Agricultura y la Alimentación y la Organización Panamericana de la Salud, y estableció un programa de medidas futuras.




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Es interesante no solo para Mexico sino para los países de Centroamérica estar informados y atentos a los eventos por venir. Leo que, se publicó un Informe en 2008 titulado: Desatres Naturales en Latinoamérica y el Caribe: Interacciones Nacionales, Regionales e Internacionales. Existe forma alguna de acceder a ese Informe, ya que tiene caracter Regional e Internacional. JC-Ruiz
juan carlos ruiz morales on 02/06/2012 at 08:35PM
uhhhhorale que chido es eso apoyar ala gente en los momentos dificiles¡¡ ESO ES ASI ES¡¡ todos juntos luchemos x la PAZ...
Maria de Jesus on 13/10/2011 at 03:02PM