La expansión de los cárteles mexicanos hacia Centroamérica lleva a Canadá a comprometerse con un paquete de ayuda contra el delito
![Elementos de la policía vigilan a presuntos miembros del cártel de drogas Los Zetas en Cobán, Alta Verapaz, el 20 de diciembre de 2010. Guatemala envió tropas y policías al área para combatir a los narcotraficantes que están actuando desenfrenadamente. [REUTERS/Corresponsal]](/images/shared/images/2011/06/23/mx-central-america-canadaAP.jpg)
Elementos de la policía vigilan a presuntos miembros del cártel de drogas Los Zetas en Cobán, Alta Verapaz, el 20 de diciembre de 2010. Guatemala envió tropas y policías al área para combatir a los narcotraficantes que están actuando desenfrenadamente. [REUTERS/Corresponsal]
Hace diez años, en el triángulo del norte de Centroamérica –comprendido por El Salvador, Guatemala y Honduras— se hacían menos confiscaciones de cocaína que en México o el Caribe.
Eso ha cambiado ahora, ya que hoy en día hay se hacen tres veces más confiscaciones en los países del triángulo del norte que en México y el Caribe juntos.
Mucha de la culpa del cambio de circunstancias recae en las mafias mexicanas, principalmente en Los Zetas y el cártel de Sinaloa. Desde 2009, cuando ocurrió el asesinato del principal funcionario de las operaciones antidrogas de Honduras, los cárteles han aumentado sus operaciones en la región. Ellos han propiciado un incremento en la cantidad de narcóticos a través del istmo y han formado alianzas con poderosas pandillas callejeras mientras se expanden hacia el secuestro, el lavado de dinero y la extorsión.
Para ayudar a combatir esta creciente tendencia delictiva en Centroamérica, Canadá se ha comprometido a incrementar la ayuda para pelear en contra del crimen organizado. Este compromiso se hizo en la asamblea general anual de la Organización de Estados Americanos realizada en junio, en la que los países miembros se enfocaron en el incremento de la amenaza a la seguridad pública en Centroamérica ocasionada por los cárteles mexicanos de las drogas.
Se espera que el gobierno canadiense dé a conocer en las siguientes semanas una serie de paquetes enfocados a la ayuda contra el delito para los países de Centroamérica y ha destinado fondos para asistir en el desarrollo de una estrategia contra el delito, usando a El Salvador como caso “piloto”.
Este movimiento se da en medio de una creciente alarma regional e internacional por el crimen transnacional que amenaza al istmo de Centroamérica, que es ahora una de las regiones más violentas del mundo. El Salvador, Guatemala y Honduras están padeciendo un alto incremento en la tasa de asesinatos; los dos primeros países han visto más muertes que durante sus guerras civiles de la década de 1980.
El Woodrow Wilson Center for International Scholars, una organización de análisis político con base en Washington, D.C., reportó un incremento notable en los vuelos con narcóticos desde Colombia y Venezuela hacia Honduras. En 2009, las autoridades registraron cuando menos 154 vuelos con narcóticos, en comparación con 2005, cuando prácticamente no hubo ninguno, informó el Centro.
Una preocupación en particular de los gobiernos de la región son los signos de la evolución de los lazos entre las pandillas callejeras y los cárteles que llegan de otras regiones. Las autoridades estiman que hay más de 70,000 miembros de maras o pandillas juveniles en Centroamérica. “El florecimiento de lazos entre los narcotraficantes y los maras es un gran dolor de cabeza”, expreso José Carreño Figueras, miembro de CEDAN, una organización de análisis político con base en Monterrey. “Marca una estrategia de cambio significativa en el crimen organizado en el continente americano.”
En su discurso en la Asamblea General de la OEA , el Presidente de El Salvador, Mauricio Funes, urgió a los países miembros a unirse para confrontar la amenaza que representa el crimen organizado. “El enemigo al que nos enfrentamos es, sin lugar a dudas, transnacional”, dijo y añadió: “No es un problema que puede resolverse solamente con un enfoque de seguridad nacional”. El Banco Mundial advirtió recientemente que los narcotraficantes representan una de las amenazas más grandes para el desarrollo de la región.
En Guatemala han surgido campamentos de entrenamiento de Los Zetas y el cártel, originalmente formado por desertores de una unidad de fuerzas especiales mexicanas, ha redoblado sus esfuerzos de reclutamiento en el país. “Lo más preocupante de todo es que Los Zetas tienen lazos muy fuertes con las contrapartes militares de Guatemala, los Kaibiles, y sabemos que buscan afanosamente reclutarlos”, señaló Peter Rushton, experto en seguridad privada que trabaja en Centroamérica.
Existe un gran número de exsoldados que Los Zetas pueden reclutar. Guatemala ha recortado su fuerza militar desde el final de la guerra civil, hace 20 años, y el Ejército tiene ahora una tercera parte del tamaño que tenía en 1996. El mes pasado, más de dos docenas de trabajadores agrícolas fueron masacrados en el norte de Guatemala en un brutal ataque que las autoridades atribuyen a Los Zetas.
El Presidente guatemalteco, Álvaro Colom, dijo recientemente a la Radio Pública Nacional que los cárteles son “financieramente muy fuertes”. Y añadió: “Ellos son fuertes en términos de violencia. Son fuertes en cómo manipulan a las autoridades. Estamos haciendo lo que podemos en contra de ellos con nuestros recursos limitados”. El Presidente de Guatemala declaró un estado de emergencia en diciembre pasado en la provincia de Alta Verapaz, en el norte del país, en la frontera con México y desplegó a las fuerzas militares en un esfuerzo por retomar el territorio perdido a manos de Los Zetas.
A principios de este año, durante su primera visita oficial a Latinoamérica, el Presidente Obama de Estados Unidos analizó con los líderes de Chile, Brasil y El Salvador, las cuestiones geopolíticamente significativas sobre la guerra de las drogas y la diseminación del crimen organizado.
Coincidiendo con el viaje del Presidente de Estados Unidos, los líderes de los siete países de Centroamérica realizaron una cumbre sobre seguridad en la ciudad de Guatemala con el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Recientemente, varios líderes de Centroamérica han culpado de la expansión del crimen organizado mexicano a la sostenida arremetida del Presidente mexicano, Felipe Calderón, en contra de las agrupaciones narcotraficantes en su país. Asimismo, señalaron que era muy predecible que esas agrupaciones delictivas estarían tentadas a transferirse a otro lugar para establecer nuevas operaciones de tráfico. En el reporte de este año de la Junta Internacional de Control de Narcóticos (INCB, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas, la expansión de las agrupaciones delictivas mexicanas en Centroamérica se ha señalado como un desarrollo importante.
Pero en la conferencia de las Naciones Unidas en la ciudad de Guatemala emergió un nuevo realismo. Las críticas hacia el Presidente Calderón se callaron y los líderes acordaron que la única forma de derrotar a los narcotraficantes transnacionales es a través de la acción colectiva integrada.
La asamblea general anual de la OEA marca una plataforma más en el “nuevo realismo”, opinan observadores y participantes. En una declaración formal conjunta, los países miembros de OEA enfatizaron la “necesidad de tomar medidas de cooperación regional para mejorar la seguridad de la ciudadanía en el continente americano, incluyendo propuestas presentes y futuras para confrontar la violencia y el delito en todas sus manifestaciones: crimen organizado, tráfico de drogas y armas de fuego, tráfico de personas y la violencia en contra de las mujeres y los niños”.
Los estados de Centroamérica son los más pobres del continente americano. El ingreso per cápita es de cerca de $ 2,700 dólares, una tercera parte del de México. Los $ 2,100 millones de dólares de drogas, armas y dinero recobrados en Guatemala durante los últimos seis meses del año pasado equivalen al 5% del producto interno bruto del país.
La cooperación entre los países ha sido poca hasta la fecha e históricamente ha habido mucha falta de confianza entre sus fuerzas militares y policiacas. Pero a pesar de los diferentes puntos de vista políticos, todos los países disfrutan ahora de sistemas democráticos y tienen experiencia al trabajar conjuntamente en el comercio y otros asuntos económicos.
Usando el trabajo de la asamblea de la OEA y de la conferencia de seguridad de las Naciones Unidas, se ha programado para junio una reunión regional en Guatemala, en la que participarán las naciones de Centroamérica, así como Colombia, México y Estados Unidos. Se espera que en la reunión se concreten acuerdos contra el delito y podría anunciarse una inversión de varios millones de dólares por parte de donadores internacionales.
Actualmente, Centroamérica recibe muy poca ayuda externa. De los $ 1,600 millones asignados hasta ahora por Estados Unidos bajo la Iniciativa Mérida, un programa de lucha en contra de las drogas para México y Centroamérica, México ha recibido la mayor parte, el 84%. Los funcionarios de Estados Unidos han minimizado la posibilidad de un cambio de la asignación.
El reto de los recursos es igualado por la severidad de la crisis del delito. Imágenes provenientes de Centroamérica indican la magnitud de la amenaza. Un hecho que sorprendió a los gobiernos y a los analistas fue el descubrimiento, en marzo, de un laboratorio de procesamiento de cocaína en una parte remota de Honduras, siendo la primera vez que un laboratorio de esta clase se encuentra en Centroamérica.
Esto incrementa las posibilidades de que haya otros laboratorios de procesamiento esparcidos en Honduras.
El descubrimiento de un laboratorio en la selva representa un cambio importante, y sugiere que los traficantes están trayendo pasta de coca de Bolivia y Perú y, en lugar de procesar la droga en los países productores o en Colombia, el procesamiento se hace en Centroamérica, dijo Antonio Luigi Mazzitelli, representante para México y Centroamérica de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito.
En marzo, en una redada en San Pedro Sula las autoridades hondureñas también encontraron contenedores de pasta de coca semirrefinada en espera de ser procesada.




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